Lecciones de vida/ Life lessons

Sus 94 años no se correspondían con el reflejo vital de su mirada. Activo. Despierto. Con una inmadurez impropia para su edad. Rozando incluso la picardía.

La capacidad de sorpresa intacta. A flor de piel las ganas de vivir de aquel que habiendo vivido todo se resiste a no disfrutar de lo humano, lo banal, lo real. De quien tras tanto esfuerzo, ha conseguido descifrar el código humano, y se niega a que todo ese conocimiento y búsqueda puedan terminar en el olvido.

Ahora… que con todas las respuestas el juego de la vida se ponía más divertido.

Crecido el orgullo de quien siente merecer más tiempo, incluso asumiendo que su cuenta atrás ya se ha iniciado. Sin estar de acuerdo con ello, sin entenderlo si quiera. A penas comprende su saldo existencial, cuando él se siente tan vital. Tan joven, y al mismo tiempo tan sabio.

Se burla de la vida ahora que esta le muestra su parte más cruel. Sonríe al recordar que ha aprovechado su tiempo. que ha sabido ser de todas las maneras, vivir de todas las formas. Que ha sabido mantenerse vivo, a pesar del tiempo, de los contratiempos.

Y en ese momento… cuando uno sin palabras mira a otro pidiéndole disculpas por lo que le va a decir. En ese instante en que tu mundo se desvanece por un instante y una parte de tí se destruye a cámara lenta. En ese periodo de tiempo en el que contienes las lágrimas, y las conviertes transparentes. Que la voz se te quiebra, que sientes como las piernas te tiemblan debajo de la ropa… con el aliento de quien sin querer debe herirte.

Y ahí en un cuarto hecho para dos… En un espacio contenido para nosotros. Aquel hombre de 94 años me reveló, el mayor secreto de todos los tiempos: “El hombre, puede esconderse de mil maneras, puede disfrazar su cuerpo con tiempo, tejer su historia de mentiras. Pero jamás podrá ocultar la verdad de su mirada. ”

El silencio me atrapó en el azul plata de sus ojos. Sin saber cómo pude verlo allí… entero, conservado, jovial y joven. Perfecto. Su verdad se había mantenido por encima del tiempo. Él seguía ahí reflejado. A pesar de la edad, a pesar de no quedarle tiempo… a pesar de la tragedia, del drama del instante en la pérdida.

No sé cómo, ni de qué forma… Pero pude ver la felicidad contenida en su mirada. Él me había mostrado su verdad.

                                                                                                                         ECM

His 94 years did not correspond to the vital reflection of his gaze. Active. Awake. With an improper immature for his age. Touching even Picardy.

The capacity to surprise intact. Under the Skin the will to live of him who resists not enjoy the human, the banal, the real. Who after much effort, has managed to decrypt the human code, and refuses to let all that knowledge and research could end up in oblivion.

Now … with all the answers the game of life became more fun. Grown feel pride in who deserve more time, even assuming that the countdown has already begun. Without agreeing with it, without understanding if you want.
Hardly understands his existential balance, when he feels so vital. So young and yet so wise.

He mocks life now that this shows her cruelest part. He smiles at the memory that has used his time. which has managed to be in all ways, all living forms. Which has managed to stay alive, despite the weather, the setbacks.

And then … when you look at other wordlessly apologizing for what you will say. At that moment when your world fades away for a moment and part of you is destroyed in slow motion. In that period of time in which you hold the tears, and become transparent. That voice is like bankruptcy, you feel like you are shaking legs under clothing. With the encouragement of those who inadvertently be hurt.

And there, in a room made for both. In a contained space for us. The man of 94 years tells me, the biggest secret of all time: “The man can hide himself in a thousand ways, can disguise your body time or weave their story lies. But you can never hide the truth of his gaze. ”

The silence caught me in the silver blue of his eyes. Somehow, I could see him there, preserved, jovial young integer. Perfect. His truth was maintained over time. He followed reflected there. Despite the age, despite not get time … despite the tragedy, drama instant loss.

I do not know how, or in what form. But I could see the happiness contained in his eyes, I had shown its true.

                                                                                                                                        ECM

Fotografía: ECM

Fotografía: ECM

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Acerca de Elena Caride

Representante Residentes Grupo de Trabajo Diabetes Mellitus SemFYC
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