La generación perdida/The lost generation

Hijos de las lágrimas. Olvidados en el tiempo fuimos.

     Quizá la culpa fue, de las neuronas que hemos perdido a lo largo de estos años. Nosotros, la generación del botellón. Aquella que hizo de la socialización una forma de vida. Una manera de expresión. La misma que consiguió juntar todas las voces. Y la misma, que se ahogó en el propio efecto de su masa.

Quizá la culpa fue de ese aprendizaje liberalista que tuvimos, todavía resacoso de una opresión dictatorial reciente. En el que todo era posible. La generación de las ilusiones. De la globalización. Nosotros la generación Europa. La misma que explicó el cambio de euro a aquellos que todavía escondían sus pesetas en los bolsillos. Esos, los mismos. Que crecieron en una educación digna. Que fueron los primeros en vacunarse contra todo. Y que maduraron en el seno de una educación superior de calidad. Apta para todas las carteras.

Quizá la culpa fue de nuestros padres. Que cansados de pasar su vida luchando. Decidieron entregárnoslo todo. Sin pedir nada a cambio. Sin que apenas, nos costara esfuerzo. Que transformaron el suyo en recuerdos. Para llenar los nuestros de facilidades. Repletas nuestras mochilas de cuadernos, aquellos que ellos nunca tuvieron. Nos entregaron sus sueños. Sin madurar, cómo si acaso fuéramos nosotros los mismos. Cómo si acaso los tiempos fueran los mismos. Nos lo dieron todo. Y más. Nos dieron tanto, que en el fondo, nos quedamos sin nada.

Quizá la culpa fue nuestra. Por aceptar esas herencias. Por asumirlas. Ciegos de nuestra realidad social. De nuestro contexto histórico. Cegados por lo que ya teníamos. Por lo que sin haber luchado ya teníamos. Sin armas, ni recursos. Para saber gestionar una revolución. Crecimos sin ansias de cambio, sin ganas de evolución. Porque crecimos en una época de bonanza. En la que la palabra crisis apenas se notaba en el ambiente.

Nosotros. La generación botellón. La generación euro. La generación Europa. Nosotros. Tan sólo seremos recordados por la generación de inmigrantes mejor preparada que España jamás había tenido. En la que tanto dinero invirtió. Y a la que sin más dejó marchar.

Nosotros. Vosotros. Habremos convertido a España en vieja, pobre y enferma. Habréis echado del país a la misma generación que acunasteis entre algodones.

Nos lo dieron todo. Y ahora nos lo quitan todo.

Nosotros, la generación dialéctica. Nos hemos quedado muda. Nos han dejado muda.Y cuando todos callan….simplemente nada cambia.

Esqueleto

Fotografía: ECM

Children of tears. We went forgotten in time.

   Perhaps the fault was, of neurons that we have lost over the years. We, the generation of the bottle. The generation that made socializing a way of life. One way of expression. The same that brought together the voices. And the same, who drowned in the effect of its own mass.

Perhaps the fault was the liberalist learning that we had, still hungover from a recent dictatorial oppression. Where everything was possible. The generation of illusions. Of globalization. We The European generation. The same generation that explained the change in euro those who still hid the “pesetas” in their pockets. These, the same. Who grew up in a decent education. They were the first to be vaccinated against it. And that matured within a top quality education. Suitable for all purses.

Perhaps the fault was our parents. That tired of spending his life fighting. They decided to give it to us all. Without asking anything in return. Without just, cost us effort. Their efforts transformed into memories. To fill our facilities. Packed our bags of notebooks, they never had those. They gave us their dreams. Immature, as if perhaps we were the same. How case times were the same. We gave everything. And more. We got so much that in the end, we were left with nothing.

Perhaps the fault was ours. By accepting these legacies. For assume. Blind of our social reality. From our historical context. Blinded by what we already had. As we already had without fighting. No weapons or resources. Order to know how to manage a revolution. We grew up without craving change, unwilling to evolution. Because we grew up in an era of prosperity. In which the word crisis hardly noticeable in the environment.

The bottle generation. The euro generation. The European generation. We will only be remembered by the generation immigrants better prepared Spain had ever had. In which so much money was invested. And to which no more left to go.
We. You. We will have turned Spain into old, poor and sick. You will have thrown the country to the same generation that grew up in cotton.
They got it all. And now they take everything from us.

We, the dialectical generation. We have been silent. They left us speechless. And when everyone is silent …. just nothing changes.

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Acerca de Elena Caride

Representante Residentes Grupo de Trabajo Diabetes Mellitus SemFYC
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